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¡Vive la ligereza, la facilidad y los efectos anti-gravedad de una postura realmente erguida!

Breve workout de entrenamiento del suelo pélvico CANTIENICA®

 

El método de CANTIENICA® utiliza el suelo pélvico para erguir todo el esqueleto de forma óptima y entrelazar entre sí todos los músculos profundos que lo sostienen. Esto conduce a un enderezamiento vertical rápido y duradero. Ayuda a descargar la pelvis y a liberar los órganos abdominales de la presión. La autocuración de prolapsos o caídas de órganos, incontinencias urinarias o fecales y padecimientos de la espalda de todo tipo se logra rápidamente, de forma segura y sostenible. Además, esta “escuela de la autopercepción“  es divertida. El éxito se hace patente en seguida y en poco tiempo ya empieza a notarse también desde fuera.

1  Activar los músculos pélvicos y abdominales

Posición boca arriba. Las piernas flexionadas, los pies en el suelo en ligera posición de V. Apoyar el talón derecho y deslizarlo hacia delante hasta que la pierna quede estirada. Apoyar el talón izquierdo y estirar la pierna. Entrelazar las manos y acostar la cabeza en las manos. Estirar los codos creciendo hacia ambos lados. Redondear el cuello desde el punto de la corona hasta que la barbilla quede paralela al esternón. Tirar de los codos suavemente en dirección hacia la nariz y relajar aún más la nuca. Volver a abrir los codos. Estirar ahora alternativamente el talón izquierdo y el derecho alargándolos; de nuevo el izquierdo, el derecho. 10 veces cada uno. Volver a bajar la cabeza cuidadosamente.

2  Percibir la capa más interna del suelo pélvico

Juntar las plantas de los pies. Elevar ligeramente los talones. Elongar los isquiones, el pubis y el coxis en dirección hacia los talones y estirar el punto de la corona en sentido contrario, hacia arriba. Estirar el ombligo hacia arriba, hacia el esternón. Pulsar suavemente los centros de los talones el uno en el otro para activar así el elevador del ano. 20 veces. Luego, pulsar con los talones unilateralmente. También 20 veces.

 

3  Descargar la pelvis

Sentarse lo más cerca posible del borde de un taburete. Los pies en ligera posición de V y a la anchura de la cadera. Las rodillas exactamente encima de los talones. Entrelazar las manos, rotar las palmas hacia fuera y estirar los brazos encima de la cabeza, las palmas hacia el techo. Extender bien los brazos y llevar los hombros vigorosamente hacia afuera y hacia abajo. Pulsar con el talón derecho en el suelo, luego el izquierdo, derecho, izquierdo. Desde que los isquiones nos den señales de vida, empujar directamente el isquión derecho hacia abajo, luego el izquierdo, el derecho. Cada uno 20 veces.

4  Estirar y relajar la columna vertebral

Directamente desde “descargar la pelvis”. Estirar los brazos y la cabeza hacia delante, en dirección hacia el suelo. Levantar las nalgas del taburete y sostenerlas en el aire. Relajar los brazos y la cabeza hacia abajo. Estirar ahora todas las vértebras hacia el punto de la corona, abriendo espacio entre ellas. Con la pelvis estabilizada, estirar alternativamente los isquiones hacia el techo, derecha, izquierda, derecha, izquierda, 12 veces cada uno. Flexionar las rodillas, estirar ambos isquiones hacia el techo y estirar ambas piernas. 6 veces. Flexionar aún más las rodillas, subir el punto de la corona y levantarse con la espalda derecha.

 

5  La fuerza desde abajo

Posición boca arriba. Poner un globo muy pequeño, poco inflado, debajo de la cabeza, las piernas flexionadas. Estirar la espalda muy larga (¡NO apretarla contra el suelo!) Elevar la pierna izquierda hacia el pecho y sostenerla allí. Deslizar el talón derecho hacia delante hasta que la pierna esté casi extendida. Subir relajadamente el antepié. La rótula señala hacia el techo como un faro. Empujar ahora dulcemente el suelo con el talón derecho en pequeños pulsos. Deben ser suaves para sentir la respuesta del elevador del ano en la pelvis. 20 veces. Cambiar de lado. ¿Aún no sientes nada? Entonces coloca un pequeño boliche de cristal debajo del talón.

6  Recolocar  los órganos caídos

Posición boca arriba. Elongar  la columna vertebral: el punto de la corona tira hacia arriba, el pubis y el coxis tiran en la dirección contraria. Los pies en posición de V, las rodillas a la distancia de las caderas. Estirar los isquiones en dirección hacia el suelo para coger impulso, luego alargarlos de forma elástica hacia las corvas. Levantar con ello el coxis y el sacro del suelo. Relajar completamente el abdomen. Con la pelvis en el aire, estirar los isquiones aún más en dirección hacia las corvas con pequeños impulsos. 30 veces. Bajar cuidadosamente. Atención: ¡los glúteos se quedan relajados!

7  Fuerza y elongación para la vida cotidiana

Posición erguida sobre las rodillas. Si es necesario, abrir las rodillas un poco más que las caderas. Cruzar los brazos a la altura de los hombros, soltar los hombros hacia fuera y hacia abajo. Estirar el pubis y el coxis en dirección hacia el suelo y el punto de la corona, hacia el techo. Bajar el torso hacia atrás. Acercar los isquiones entre sí y estirarlos al mismo tiempo hacia las corvas. El torso se eleva por sí mismo un par de centímetros; soltar los isquiones, bajar ligeramente, activarlos y elevarse. 10 veces, ir aumentando hasta 20.

 

8  El tobogán para los órganos

De rodillas, sentarse sobre los talones. Abrir un poco las piernas. Apoyar los antebrazos en el suelo. El punto de la corona tira hacia delante, el pubis y el coxis se estiran hacia atrás. Empujar los isquiones hacia atrás y hacia arriba tanto como se pueda hasta que la espalda forme una pendiente. Estirar los brazos hacia delante. “Bizquear” con los isquiones: el isquión izquierdo tira hacia la derecha y hacia arriba, el derecho hacia la izquierda y arriba. 30 veces. Estirar ambos isquiones hacia atrás y arriba, al mismo tiempo que se acercan uno al otro, también 30 veces.

 

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